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Instalar el aire antes del verano: por qué conviene

En diciembre se agota el stock, la agenda se estira y elegís lo que quedó. Qué podés adelantar en invierno y qué ganás comprando a contramano.

El primer día de 35 grados no avisa. Llega un martes cualquiera de diciembre, prendés el equipo del living y tira aire tibio, o directamente todavía no tenés equipo. A partir de ahí entrás en una carrera que ya empezó perdida: media zona norte busca instalador el mismo día.

Qué pasa en el AMBA con la primera ola de calor

Es logística, no dramatismo. Cuando llega el primer golpe de calor pasan tres cosas casi juntas.

El stock se ordena solo, y no a tu favor. Los equipos que más se piden suelen ser los mismos: split inverter frío-calor de 3.000 y 4.500 frigorías, que son los que entran en un living o en un dormitorio grande. Frigoría es la unidad con la que se mide la potencia de enfriamiento; inverter quiere decir que el compresor regula su velocidad en vez de prender y apagar de golpe, así que consume menos y hace menos ruido. Esos son los primeros que se agotan. Lo que queda en góndola después de la primera ola suele ser lo que nadie eligió antes: potencias que no son la tuya o equipos on/off cuando buscabas inverter.

El precio deja de ser previsible. No te vamos a tirar un porcentaje porque no lo tenemos, y cualquiera que te lo tire está inventando. Lo que sí sabemos es que el precio de un split en Argentina se mueve con la demanda, con el tipo de cambio y con la disponibilidad de importación, y que las tres variables se ponen nerviosas justo cuando todo el mundo compra. Comprar en invierno no te garantiza el precio más bajo del año; te garantiza que elegís vos y no la góndola.

La agenda se estira. Fuera de temporada, coordinar una fecha es simple. Con la primera ola de calor las agendas se llenan todas al mismo tiempo y esperar pasa a ser la norma. En countries y barrios cerrados sumá los tiempos de ingreso: cada barrio tiene sus reglas y sus horarios de obra, y la administración suele estar más cargada en temporada. Nosotros gestionamos ese trámite con la administración de cada barrio, pero el calendario no lo manejamos.

Pasa en todos lados: el pico llega con el calor y la temporada se prepara meses antes. Cambia el hemisferio, no la lógica.

Si preferís que lo veamos nosotros, escribinos y coordinamos una visita.

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Qué podés adelantar ahora, sin apuro

Lo bueno de moverse ahora es que cada paso se hace bien, con tiempo para pensarlo. Hay tres cosas que se pueden dejar resueltas mucho antes de que apriete el calor.

1. Elegir el equipo con calma

Elegir bien la potencia es la decisión que más pesa en la factura de luz durante toda la vida del equipo. Un equipo chico va a estar al 100% todo el día y nunca va a llegar; uno demasiado grande enfría rápido, corta, y deja el ambiente húmedo y desparejo.

Sacate el número vos mismo con la calculadora de frigorías: son treinta segundos y ya salís de la conversación de "ponele un 3.000 que va bien". Con ese dato encima podés comparar en serio entre marcas y decidir si conviene un split por ambiente, un multisplit (varias unidades interiores conectadas a una sola exterior) o conductos.

2. La visita técnica

La visita técnica es sin cargo y es donde el presupuesto orientativo pasa a ser cerrado. Se mira dónde puede ir la unidad exterior sin molestar al vecino ni cocinarse contra una pared al sol, por dónde corre la cañería, a qué distancia queda la interior de la exterior, dónde desagota el condensado (el agua que genera el equipo al enfriar) y si el tablero eléctrico banca un circuito más.

Hacerla en invierno tiene una ventaja concreta: si aparece un problema —la fachada no admite el soporte, falta llevar una línea eléctrica nueva— hay meses para resolverlo. En diciembre, ese mismo hallazgo te deja sin verano. Podés ver todo lo que incluye cada etapa en servicios.

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3. La preinstalación, si hay obra o reforma

Si estás en obra, reformando o esperando una unidad a estrenar, este es el momento. La preinstalación es dejar hecho lo que después queda tapado: la cañería de cobre, el drenaje y la alimentación eléctrica embutidos en la pared, antes de revocar y pintar.

Hecha a tiempo, no se rompe nada después. Hecha tarde, se pica pared terminada, se retoca pintura y aparece la parte cara y sucia de la obra. Si tu casa en Nordelta o Tigre vino con preinstalación hecha, revisala igual antes de comprar los equipos: no siempre coincide con la potencia ni con la ubicación que necesitás.

Qué mueve el costo de una instalación

No publicamos precios en pesos: se mueven demasiado como para que un número acá signifique algo. Sí podemos ser claros con lo que hace subir o bajar una obra.

Qué mira el presupuestoPor qué mueve el número
Distancia entre unidad interior y exteriorMás caño de cobre, más horas, más gas para cargar
Trabajo en altura o sobre fachadaRequiere plataforma o andamio y elementos de seguridad
Pared con revestimiento, piedra o durlockEl paso de cañería lleva más tiempo y más cuidado
Preinstalación ya hecha y en buen estadoBaja: se cuelgan los equipos y se conecta
Varios equipos en la misma visitaBaja el costo por equipo: un solo viaje y una sola coordinación
Ingreso a barrio cerrado con trámite previoNo encarece el trabajo, pero suma días de calendario

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Qué gana el que compra a contramano

  • Elegís el equipo que querías, no el que sobró después de la primera ola.
  • La obra se hace en tu horario. En temporada baja se coordina la fecha que a vos te sirve, no el único hueco libre del mes.
  • La instalación se hace sin reloj en la mano. El vacío de cañería (sacar el aire y la humedad del circuito con una bomba antes de abrir el gas) y la prueba de estanqueidad (verificar que no haya fugas) llevan su tiempo. Son los dos pasos que se recortan cuando la agenda aprieta, y son los que más pesan en cómo trabaja el equipo después.
  • Hay margen si algo falla. Un equipo que viene con defecto de fábrica se cambia sin drama en septiembre. En pleno enero, ese mismo cambio te deja esperando justo cuando más lo necesitás.
  • Si es frío-calor, lo usás el mismo invierno que lo comprás. Un equipo con bomba de calor no genera calor quemando nada: lo transporta de afuera hacia adentro, y por eso entrega más calor que la energía eléctrica que consume. Comparado con un caloventor, la diferencia en la boleta se nota.

Una aclaración: en invierno se verifican presiones y se prueba el ciclo de calor sin problema. El ciclo de frío se prueba con los recaudos que pide cada fabricante cuando afuera hace frío, y se vuelve a verificar cuando el clima acompaña.

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¿Y si ya estamos en diciembre?

Se instala igual. Solo que el margen para elegir es más chico y las fechas dependen de lo que haya en agenda. Si podés adelantar aunque sea la visita técnica y dejar definido el equipo, cuando aprieta el calor ya tenés medio camino hecho.

Si querés arrancar por algún lado, mandanos las medidas del ambiente por WhatsApp y te decimos qué potencia necesitás y qué implica la instalación en tu casa. Podés escribirnos desde contacto o ver cómo trabajamos en obras. Sin apuro, que para eso estamos en agosto.

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